El segundero se movía lentamente como si esperara su permiso para hacerlo,las horas transcurrían.A medida que el reloj marcaba un segundo más,se sentía cansada.Cada movimiento parecía robarle un pedazo de tiempo,de vida.
Los latidos hacían que su cuerpo se balanceara,era la espera y el cansancio lo que la consumía.
El sillón se alejaba progresivamente del reloj, era cada vez mas difícil ver la aguja moverse,aunque al cerrar los ojos en la soledad del departamento podía escuchar el tiempo deslizarce , la desesperaba no poder detenerlo.
El tiempo pasaba y ella seguía sentada en aquel sillón.L os viejos amantes encontraban su destino, las estaciones llegaban y traían el viento, las paredes se llenan de ese olor a moho por la humedad, los amigos mudaban de ciudad,de piel...ella simplemente no encontraba las fuerzas necesarias en sus piernas para abandonar el sillón.
lunes
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